El árbol domina a la humanidad desde su origen. Si los relatos mitológicos, como los cantares de gesta, dan testimonio de su poder simbólico, el árbol también ha proporcionado al hombre los medios de su subsistencia y de su desarrollo. Ha regulado su ecosistema, le ha servido para calentarse, protegerse, equiparse, transportarse y, don inconmensurable, le ha permitido no solo respirar a sus anchas, sino también difundir a escala de los continentes su pensamiento y sus saberes. Sin embargo, sin preocuparse de ninguna de sus deudas, ni siquiera del menor agradecimiento, el hombre moderno ha abusado de él. Ha reducido drásticamente su territorio, provocando numerosas catástrofes medioambientales y humanas. Un maltrato que ha acabado por atraer la atención de todos.
INVITADOS
- Olivier Kaeppelin, escritor y comisario de exposiciones
- Bruno Moulia, especialista en biomecánica vegetal, director de investigación del INRAE
- Francis Martin, biólogo y micólogo, director del Laboratorio de Excelencia ARBRE
- Eva Jospin, artista