La raíz se piensa ante todo como aquello que se escabulle. Escapa a la mirada tanto como se resiste a la definición. Órgano vegetal, por supuesto, mediante el cual la planta se ancla, capta e intercambia; pero también principio explicativo, metáfora, a veces mandato. Hablamos de raíces para referirnos al origen, la pertenencia, la continuidad, como si lo que nos constituye tuviera necesariamente que hundirse en alguna parte para sostenerse. Sin embargo, esta evidencia vacila en cuanto nos detenemos en ella. Porque la raíz no designa solo un punto de partida, sino un conjunto de procesos. Considerar hoy las raíces es aceptar desplazar nuestras categorías, renunciar a las oposiciones entre origen y devenir, anclaje y movilidad, individuo y medio. Es reconocer que lo que nos constituye no arraiga en una profundidad inmutable, sino que se teje en un conjunto de relaciones en constante transformación.
INVITADOS
- Charles Stépanoff, antropólogo, director de estudios en la École des hautes études en sciences sociales y miembro del Laboratoire d’anthropologie sociale
- Jacques Tassin, ecólogo, director de investigación en el Centre de coopération internationale en recherche agronomique pour le développement (Cirad)
- Olivier Remaud, filósofo y director de estudios en la École des hautes études en sciences sociales
- Pascal Convert, artista plástico, escritor y director de cine
PROGRAMA
Tráiler...