Enfoque artístico
Habitado por una conciencia aguda de la impermanencia, Guillaume Barth concibe el arte como un acto de celebración de lo vivo, un intento de inscribir en la forma lo que, siempre, escapa y se transforma. Su enfoque bebe de las fuentes de las culturas primeras, a la escucha de sus saberes y sus ritos, para desplegar una relación sensible y sagrada con el mundo. Lejos de un arte autónomo o especulativo, sus obras nacen del roce del gesto artístico con las fuerzas elementales, las comunidades humanas y los ritmos profundos de la naturaleza.
Con este espíritu concibió, en 2013, un proyecto con las comunidades aimaras de Bolivia y su territorio. Considerado el mayor desierto de sal blanca del mundo, el salar de Uyuni es también la mayor reserva de litio del planeta, cuya explotación provoca la sequía de los ríos y el empobrecimiento de los cultivos. El artista imaginó entonces una estructura de madera hemisférica que instaló en el salar, a 4 km de la orilla de Tahua, antes de cubrirla con 2 toneladas de ladrillos de sal. Fruto de un trabajo colectivo, la construcción se presenta como una ofrenda frágil al espacio y al tiempo.
El 5 de enero de 2015, mientras el salar se cubría milagrosamente de 2 centímetros de agua, la esfera se reveló en su totalidad, como suspendida entre la Tierra y el Cielo, subrayada por una fina línea de horizonte que las une. Este nuevo planeta fue bautizado Elina por Guillaume Barth, a partir de “Hélê”, destello del sol en griego, al que se añaden los símbolos Li (Litio) y Na (Sodio) de los que está compuesto. Su providencial aparición fue de corta duración, pues el elemento agua que lo revela es también el que lo hace desaparecer; Elina volvió a su condición de sal disuelta en el agua tres días después de haber aparecido.
De la aparición a la pérdida, la poética de Guillaume Barth se nutre de cierta persistencia. La obra ya no existe como volumen tangible, pero subsiste en la imagen, en la memoria, en la relación. Las fotografías expuestas en el Domaine de Chaumont-sur-Loire dan testimonio de esta visión remanente. Capturan la perfección de este mundo flotante, entre realidad y ficción, entre el gesto del ser humano y las fuerzas de la naturaleza.
REFERENCIAS BIOGRÁFICAS
Guillaume Barth está representado por la Galerie Jeanne Bucher Jaeger, París-Lisboa.